Lucinda Williams, el ángel alternativo del rock americano
Tras 30 años sin pisar España, la ‘anti diva’ del country rock se
puso las botas y dio un pisotón galáctico en la noche del sábado. La
banda de Lucinda Williams, Chet Lyster (guitarra eléctrica y teclados),
David Sutton (bajo eléctrico y contrabajo), Eric Schemerhorn (guitarra
eléctrica) y Butch Norton (batería y percusiones), aborda los temas con
gran profesionalidad y un magnífico sonido. Sonido de estudio en directo.
La voz de Lucy no se quedó muy atrás, a la altura de una Patty Smith alternativa y gloriosa. Presentaba su último gran disco, ‘Little Honey’ (2008).
La envolvente de punteos bluseros y psicodélicos que descargan
Lyster y Schemerhorn está entre las mejores que se pueden encontrar en
los escenarios, con permiso de Nils Lofgren y Jeff Tweedy, léase Wilco.
Este sábado, en la sala Joy Eslava, Lyster estuvo realmente inspirado y
contundente.
El repertorio no dejó tiempo para distraerse: ‘Joy’, ‘World Without
Tears’, la genial ‘Druken Angel’, la romántica ‘Essence’, ‘Right In
Time’, ‘Real Life bleeding fingers’ o ‘Out of Touch’. Hasta aquí, “amor y paz”, en castellano fueron sus únicas palabras hacia el público.
Se esperaba el ‘Black Dog’ de los Zeppelin que había versionado en
conciertos anteriores de esta gira. Pero esta vez no fue así. Aquí se
sacó de la manga, para terminar, antes del último bis, una versión del “It´s a Long Way to The Top” de AC/DC pasado por una turmix en Nashville. Escuchar para creer.
Para finalizar el concierto, salió la de Luisiana con su guitarra
acústica y las gafas de lectura. Sorpresón. Cantó en el castellano de
Yosemite Park una especie de balada corrido mexicano,
de Violeta Parra, que versaba sobre corazones rotos y abandonados y que
tituló ‘Adiós, corazón amante’. Aquí Lucinda se mostró muy cercana a su
público, que no podía creer lo que estaba presenciando. El aplauso
final fue merecido y emotivo.
Hora y media intensa. Quizás faltó un último bis para completar una actuación soberbia, que se hizo corta.
Semana de rock con mayúsculas en Madrid (John
Fogerty, Jerry Lee Lewis y Lucinda Williams). Hace sólo un par de años
era impensable que estos monstruos se paseasen por la Gran Vía. Ya sólo nos falta Tom Petty. A ver si alguien le convence para cruzar el charco.




