Los jóvenes se resisten a dejar de consumir alcohol en la calle y se emplazan para este fin de semana en puntos como los polÃgonos y en zonas dispersas del Centro.
Tuenti y Facebook se llenan de foros para escapar a la prohibición municipal.
El botellón, como el agua, busca su camino. Tras el anuncio por parte del Ayuntamiento de la capital de que el recinto para beber libremente en el Paseo de los Curas dejará de estar habilitado ya a partir de este fin de semana, sin ningún espacio de reunión alternativo (por lo que, de hecho, ya está prohibido beber fuera de las terrazas y bares), redes sociales como Tuenti y Facebook se han convertido en un hervidero donde se cruzan cada dÃa miles de comentarios.
De estos foros han aflorado propuestas de acciones de protesta colectivas en contra de la decisión, asà como de lugares en los que, a partir de este viernes, se podrÃan producir concentraciones de jóvenes para beber.
La iniciativa más curiosa, que corre como la pólvora de cuenta en cuenta por la red Tuenti, es la encabezada por un colectivo que se hace llamar Asociación de Fiesteros, y que ha convocado una concentración en la playa de La Malagueta (junto a Antonio MartÃn), a partir de las 23.00 horas del viernes. Según exponen los organizadores en su llamamiento, el objetivo es hacer una concentración sin alcohol, pues «de esa forma se enterarÃan de que el botellón es más que eso». La cita ya supera las 3.500 adhesiones ‘on line’.
Cobra fuerza el entorno de los polÃgonos San Rafael y La Estrella, gracias a las discotecas que se han instalado en la zona. Al tiempo, muchos reconocen que, durante el verano, probarán suerte en los alrededores de Puerto Marina. El propio Centro Histórico y la zona de Teatinos son otras propuestas para trasladar la movida a partir del viernes. En Facebook se ha planteado una concentración -nuevamente sin alcohol- en la plaza de la Merced para reivindicar este espacio, que durante años acogió la movida.
Mini botellones
De los foros también se desprende que previsiblemente se producirá una atomización del fenómeno, en cada barrio, para dar lugar a mini botellones en pisos de estudiantes y en zonas más o menos resguardadas (para evitar molestar a los vecinos y ser denunciados), donde tomar las primeras copas antes de ir a los bares.
En cualquier caso, el sentido común se impone: numerosos jóvenes hacen referencia en sus comentarios a la necesidad de acatar la prohibición y muestran su temor a ser sancionados. La multa por beber en un lugar prohibido asciende a 300 euros y conlleva además la retirada inmediata de las bebidas.
Entre las propuestas en este sentido hay quien plantea la posibilidad de habilitar locales en los que se cobre una pequeña entrada y se permitan o, directamente, se dispensen botellas de bebidas, vasos y hielo.
El director del Ã�rea de Juventud del Ayuntamiento de Málaga, Mario Cortés, resta credibilidad a las iniciativas de protesta que se han planteado. «Con la experiencia que tenemos es previsible que finalmente se quede en nada. La gente tiene mucho sentido común y no está respondiendo a esa convocatoria», explica. Al tiempo, niega que la PolicÃa Local se plantee un dispositivo por este evento.
Sobre la posible dispersión del botellón por los barrios, el director de Juventud afirma que es un problema que no preocupa en este momento, sino en octubre, cuando los universitarios volverán a estudiar a la capital.
Prefieren el Centro
No obstante, Cortés contrapone esa posible dispersión por los barrios al estudio realizado por su departamento, que pone de manifiesto la preferencia de los participantes en el botellón del Paseo de los Curas por estar en el Centro. «En barrios como Campanillas o Teatinos el porcentaje será mÃnimo», afirma, aunque, a renglón seguido, reconoce que es posible que los jóvenes queden para beber antes de ir a los bares. «La prueba de fuego llegará en invierno con los universitarios. Ahora, mucha gente se va de marcha a Puerto Marina».
Por su parte, la portavoz adjunta del PSOE en el Ayuntamiento, Mariluz Reguero, advierte que la decisión «unilateral» de suprimir la zona del botellón provocará la creación de mini botellones repartidos por el Centro de la capital, y aboga por la búsqueda de un lugar alternativo para celebrar estas concentraciones nocturnas.
